martes, 22 de mayo de 2012

Paso adelante del Real Madrid "C" en Villaralbo



El GCE Villaralbo encajó ayer un resultado negativo que, sin embargo, le mantiene vivo en el play off de ascenso a Segunda B y esa es la principal conclusión que se puede sacar de un partido desgraciado en el que el equipo zamorano tuvo la suerte en contra durante los noventa minutos en los que no sólo encajó un gol precedido de una agresión a Carmona y en más que dudosa posición del madrileño Ramírez, sino que vió cómo Raúl Torres estrellaba dos potentes disparos en los palos y para colmo de desgracias, Zambrano se resbalaba en el momento de lanzar el penalti que pudo cambiar el sino de la eliminatoria en el minuto 72.

Ahora habrá que esperar al partido de vuelta que se jugará el próximo sábado a las 12.00 horas en Valdebebas y esperemos que el calor de mayo no haga los mismos efectos que el que presidió el partido del año pasado en San Sebastián de Los Reyes. Sin embargo, la situación, con ser mala, es mucho mejor para el GCE de cara al partido de vuelta que en 2010. Salvo en algunos momentos de la primera parte, los de Rubén de La Barrera en ningún momento se vieron inferiores a su rival y son conscientes de que, con un poco más de suerte o de acierto que ayer, la eliminatoria puede ser superable.

El Real Madrid C era esperado en Villaralbo con un gran respeto y, si bien comenzó dando la imagen de un equipo organizado y rapídísimo en ataque, pronto se comprobó que no iba a ser el Sanse del pasado año, un rival mucho más experto y, sobre todo, con una gran pegada.

El conjunto merengue se adueñó pronto del balón, tal vez con el consentimiento de su rival, y canalizó todo su juego de ataque por la derecha, seguramente porque sabían que Obispo no es un lateral nato.

Pero, lo que son las cosas, la ocasión más clara en los primeros minutos llegó por la derecha, de la mano de García Noblejas que centró pero Sobrino se resbaló dentro del área pequeña cuando iba a rematar. El primero de los numerosos resbalones que protagonizaron los jugadores de ambos equipos en la tarde ventosa y fría de que congregó en el Estadio de Villaferga a bastante menos público del que se esperaba ante un rival de la talla del filial merengue.

El primer gol llegó de la forma más desgraciada cuando se cumplía el minuto 27, primero por la agresión que sufrió Zambrano en el campo madrileño, una agresión que no señaló el árbitro y que permitió al Real Madrid lanzar el contraataque mientras el jugador se dolía en el suelo, y luego, por el fuera de juego que no quiso ver Comesaña Bastero cuando Ramírez remataba a placer el rechace del portero José Luis tras el endiablado disparo de Andy.

El GCE Villaralbo acusó el golpe y pasó por sus peores momentos cuando se cumplía ya la media hora de juego. El Real superaba claramente a la defensa zamorana por velocidad pese a jugar con el viento en contra y el segundo gol podía llegar en cualquier momento. Y pudo pasar en un disparo de Ramírez que obligó a José Luis a realizar una palomita que puso en pie a la afición.

Afortunadamente, la tormenta madridista pasó y Raúl Torres apareció por fin, primero para lanzar un potentísimo libre directo que se estrelló en el larguero, y luego con un medido centro que Ramón no pudo rematar.

Pareció regresar a campo algo más centrado el Villaralbo tras el descanso. Miguel se echó a la espalda al equipo, como no había podido durante la primera parte, y Raúl Torres comenzó a dirigir el juego de ataque. La máquina del GCE por fin era la que conocíamos del resto de la Liga.

Obispo ponía a prueba la seguridad del portero internacional Pachego al minuto de la reanudación del encuentro. El juego parecía haberse enfriado lo que, lógicamente, beneficiaba a los zamoranos que disponían de más calma para intentar construir sus ataques.

Ya no llegaba con la anterior facilidad el Real Madrid aunque Jordi lo intentó en una incursión por la izquierda que culminó con un potente disparo, pero José Luis estuvo atento para rechazar el balón.

El GCE ya tenía capacidad de réplica, y lo hacía con un remate de cabeza de Miguel, marca de la casa, que salió fuera.

José Manuel Díaz decidió entonces dar entrada en el campo a De Lima y cambió a la banda derecha a Jordi buscando tal vez la capacidad de sorprender que su equipo había perdido. Porque el Villaralbo ahora sí quería el balón y Miguel, con Raúl Torres cada vez entraban más en juego mientras los madrileños parecían dar por bueno el gol de ventaja, cosa que su técnico parecía no compartir y metía en el campo otro delantero de refresco, Fran Sol.

Y todo pudo cambiar cuando Héctor Antón caía derribado en el pico del área en un claro penalti que presenció desde muy cerca Comesaña Bastero pero, desgracia de las desgracias, Zambrano se resbalaba en el momento del lanzamiento y el balón salió muy alto. Al final, el terreno de juego al que temían los visitantes estaba perjudicando mucho más a los locales.

Y Manolo Díaz, que había acertado al acudir el domingo pasado a presenciar el GCE-Bembibre antes de conocer cuál sería su rival, qseguía buscando más pegada, esta vez cambiando a Ramírez por Kamal.

Pero finalmente, era De Lima el que tan sólo lo intentaba por su banda izquierda aunque con gran peligro, especialmente en un disparo fuerte y colocado que obligó a José Luis a realizar la parada del partido en una estirada espectacular.

Rubén de la Barrera quemó las naves dando entrada en el campo a Dani y poco después Carmona disponía de una clara ocasión con el portero superado, pero un defensa sacó el balón sobre la línea, y en la acción siguiente Raúl Torres estrellaba de nuevo el balón en el larguero y el posterior remate de Dani fue anulado por el arbitro por falta al portero.

El Villaralbo había merecido al menos un gol pero está claro que este equipo no tiene ninguna suerte en los play off.

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