martes, 8 de septiembre de 2009

El Atlético Daimiel dice adios. No participará en Regional Ordinaria y la liquidación es un hecho


Seis años después de su renacimiento, el Atlético Daimiel ha dicho adiós. Aún recuerdo las ganas y el entusiasmo con el que un grupo de gente joven comandada por Juan Francisco Gómez-Cambronero presentaba el proyecto atlético (rojinegro por aquel entonces) en un conocido bar de la localidad. Pretendían "que jueguen los jugadores de Daimiel, que quizá no tienen sitio en el Daimiel porque tienen otro proyecto". Corría mediados de agosto de 2003. Al presidente le acompañaban los que iban a ser sus directivos, Ismael Terriza, Víctor Manuel García-Moreno, Óscar Patiño, José Luis Lampón y Manolo Lampón. El primer entrenador fue Juan Díaz del Campo. La presencia del Atlético revolucionó las estructuras del fútbol local. Los directivos trajeron nuevas ideas, fruto de la juventud y las ganas, que luego, la edad y el cansancio, se fueron diluyendo. El Atlético nació con la pretensión de que jugaran los futbolistas de Daimiel, pero nunca desdeñó la presencia de jugadores foráneos, ni siquiera en el primer año de su existencia.


El comienzo en Segunda Autonómica, temporada 2003/04, fue fulgurante. Prácticamente lideró toda la competición con bastante suficiencia, pero en el último tramo se vinieron algo abajo y hasta la última jornada no se decidió el ascenso. El Atlético fue campeón de Segunda Autonómica, con los mismos puntos que el Pozuelo y uno más que el Santa Cruz, por lo que consiguió un histórico ascenso a Primera Autonómica, en unos años en los que no existía la Primera Ordinaria. Se habí generado una rivalidad con el Daimiel CF, que por entonces tenía un equipo B en Segunda Autonómica e incluso se creó una peña, La Garulla Atlética que daba color a los partidos del Atlético Daimiel todavía en el vetusto Nuestra Señora del Carmen de tierra.


El Atlético Daimiel pasó por su época dorada. Jugó la final de la Copa Diputación para equipos de Segunda Autonómica, que perdió por 4-1 ante el Almodóvar. Paco Madrid fue el primer entrenador en Primera Autonómica y los rojinegros, pasaron a ser rojiblancos, aunque con pantalón blanco. El Atlético participó por primera vez en el Trofeo de la Uva y el Vino en una eliminatoria contra el Daimiel, de Tercera división. Recordada porque el partido acabó en empate a cero y en vez de penaltis se jugó una prórroga. Al final los rojiblancos perdieron en el tiempo extra.


El debut en Primera Autonómica, 2004/05, fue bueno, acabando en décima posición, de 19 equipos, con Paco Madrid de entrenador. El Club fue creciendo, quizá demasiado rápido: un equipo juvenil, cuando en principio no estaba previsto crearlo, sección de baloncesto, el equipo femenino también fue Atlético Daimiel, equipo de fútbol sala de Liga Local, aunque lo cierto es que había autonomía en la gestión y únicamente compartían el nombre.


En la 2005/06 se pasaron ciertos apuros, pero al final el equipo consiguió colocarse en mitad de la tabla, aunque sin superar el décimo puesto, también en un grupo de 19 equipos. Lo más destacable es que el Atlético Daimiel que la anterior temporada jugaba en el Estadio, ahora pasaba a jugar en el Nuestra Señora del Carmen, ya remozado y de césped artificial. Y en la 2006/07 se produjo el primer enfrentamiento oficial de la historia entre Daimiel y Atlético Daimiel. Fue en el Nuestra Señora del Carmen y el partido acabó 1-1, aunque el Atlético, ya con pantalón azul, desperdició una enorme oportunidad de ganar al Daimiel por primera vez (acabaron con 8 los de Guillermo Alcázar), algo que no consiguió nunca. En el partido de vuelta el Daimiel ganó 2-1 pero tuvo que remontar el primer gol rojiblanco. En una temporada en la que bajaban seis equipos por la reestructuración, el Atlético se mantuvo con suficiencia.


Extasis y derrumbe

En la temporada 2007/08 se produjo otro hecho histórico, el Atlético Daimiel, de la mano de Rimun, iba a liderar la Primera Autonómica por primera vez en solitario... y cuando ya iban doce jornadas disputadas. La victoria en Almagro por 1-3, supuso adelantar en dos puntos a La Gineta y Atlético Teresiano, históricos de la categoría. Pero el éxito fue efímero. En la jornada 13, precisamente, un Villamalea de mitad de la tabla ganaba en el Nuestra Señora del Carmen y el liderato se perdía ya para siempre. Los rojiblancos aguantaron en segunda posición muchas jornadas, pero al final el puesto en la tabla sería un nada desdeñable quinto lugar, siendo el campeón el Piedrabuena de Kiko Peña con los mismos puntos que el At. Teresiano de Javier Hernández.


Fue una temporada grata en lo deportivo pero difícil en lo económico. El Club era o pretendía ser cumplidor con los pagos a los jugadores (al principio de la creación no se pagaba), pero los primeros coletazos de la crisis, evidenciaron las dificultades que para "el grupo de amigos" que era la Directiva, iban a tener en el cumplimiento de los compromisos. A partir de diciembre, una de las causas del bajón pudo ser esa. La directiva dimitió en pleno (razones de edad, cambio en la situación laboral o familiar, cansación, situación económica, cierta incomprensión de los jugadores) y hubo un atisbo de vender el club al Villarrubia para intentar saldar las deudas, venta que no se llevó a efecto.


El equipo estaba herido de muerte, pero salió un valiente, Ramón Clemente, que ha dirigido al equipo en su etapa más penosa. Multitud de jujugadores de fuera, muchos de Daimiel que se comprometieron a jugar por nada y al final no cumplieron, partidos en donde se viajo con 9 ó 11 jugadores, no presentación a un partido... En fin, la pasada campaña ha supuesto un triste epílogo de un club que nació con fuerza, que llegó a ser una alternativa clara al Daimiel para una cierta parte de la afición y jugadores, y que si no lo remedia alguien, va a desaparecer. De momento ya han renunciado a participar en la Primera Ordinaria, aunque aún hay tiempo para participar en Segunda Autonómica.


Uno de los problemas es que quizá el Atlético haya sido un Club en el que sus aficionados o socios han participado poco. Las Asambleas, entendidas como reunión de socios, no han existido y tampoco ahora se ha convocado alguna para tratar de salvar al club. Es un club que ha dado la sensación de ser de unos pocos que cuando se fueran, el club desaparecería. Sería injusto no decir que el Atlético ha servido para que muchos chavales de Daimiel puedan jugar al fútbol y se hayan promocionado en otras localidades, dado que lamentablemente el Daimiel no ha contado con ellos. Y también hay que decir que ha habido movimientos para que alguien se hiciera cargo de este club. Ramón Clemente no estaba dispuesto a pasar otra odisea y se habló de fusión con el Daimiel, pero el problema es que no había directivos que se hicieran cargo del equipo. Pero una de las cosas que quizá no se hayan hecho bien desde el Atlético es haberle dado mayor participación a sus socios.


Así las cosas el Atlético Daimiel, si no se remedia en unas fechas, volverá a ser historia seis años después.

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