Día del Club propuso el equipo local, con lo que sus socios pasaban por taquilla y el tesorero de los encajeros, se frotaba las manos. Respondieron los aficionados locales aunque también hubo desplazamiento de aficionados daimieleños, bastantes. En estos, el comentario fue unánime: “¿Qué hay que hacer en Daimiel para volver a ver así la grada?”. De momento la respuesta sólo la tienen todos y cada uno de los aficionados que han dado la espalda a su equipo. Ellos habrán de saber por qué.
Pero sobretodo yo me acuerdo de los que defienden a ultranza la cantera y no van al campo. Ayer, el Daimiel CF, cuarto en la tabla, saltaba al “Manuel Trujillo” con cinco jugadores naturales de Daimiel, Astillero, Dachu, José Carlos, Rubio y Pedrero, que fue la gran novedad en la alineación del equipo blanco. Cinco jugadores, toda una columna vertebral que están demostrando su capacidad, pero que sobre todo están demandando el apoyo incondicional de la afición blanca. Un esfuerzo y gran campaña que no se ve correspondido por la afición. Así, sin medias gaitas.
Astillero, inconmensurable
El partido de ayer fue tremendo. El Almagro se mostró muy poderoso físicamente, y muy bien trabajado. Propuso jugar al fútbol y desbordar por las bandas, y a balón parado fueron muy peligrosos. Ambos equipos jugaron al 4-1-4-1, con un Daimiel haciendo un partido lógico fuera de casa. El trabajo en el centro del campo fue clave, y ahí se desfondaron Bernal , que cortó lo indecible, y Vicente, junto con Dachu que, en la banda, volvió a acabar “fundido” y con los gemelos subidos. Precisamente el gol del Almagro venía precedido de cierta polémica porque el Daimiel pedía el cambio para Dachu, que estaba tendido en el suelo, pero el trencilla, Sánchez Salcedo, estimó que el córner se debía sacar y si Dachu estaba con molestias, debía abandonar el campo e irse a la banda. Casualidad o no, el córner se sacó y acabó en gol.
Ritmo frenético
El Daimiel estaba bien posicionado pero no mantenía demasiado tiempo el balón en sus pies. Los de Torreca utilizaban un juego algo más directo que su rival, que casi siempre buscaba las cosquillas a Pedrero, en banda izquierda, por medio de su par Tomás. Sin embargo Rubio y José Carlos se prodigaban en ayudas y las escaramuzas no llegaban a mayores. El primer susto en la portería daimieleña, llegaba en el minuto 17. José Carlos le gana la partida a Pedrero y Astillero se ve obligado a salir pero algo a destiempo en, probablemente, el único error del meta visitante. El delantero rojillo logra salvar al meta y envía a Tomás, que sólo tenía que empujarla, pero por allí aparece milagrosamente Bernal que envía a córner.
La respuesta blanca llegaba en el 27. En una de las pocas veces que hubo conexión en profundidad con Naranjo, este gana la espalda, logra controlar, pero Alberto está atento, sale de portería y despeja con el pie.
Comienza el show Astillero
El Almagro apretaba de lo lindo por ambas bandas, mientras que al Daimiel le faltaba cierta tranquilidad a la hora de templar el juego. Vicente hacía un derroche grande, pero luego Agus y Dachu en banda no lograban desbordar o tocar, o al menos conectar con Naranjo. Con lo que la impresión de agobio, junto a los gritos de la afición local, era importante. En el minuto 30 llegaba una indecisión defensiva que deja a Tomás solo con Astillero. El remate lo saca in extremis el portero visitante, pero el rechace le cae al local José Carlos que, tira con todo, y de nuevo es el portero, casi desde el suelo, el que saca el balón de forma increíble.
Desde ahí hasta el final del primer tiempo, el Almagro achuchó de lo lindo. Tomás probó fortuna con un tiro raso que atrapó Astillero haciéndose un ovillo. Pero fue en el 39 cuando Astillero volvió a erigirse en un gigante infranqueable ante la desesperación de la bulliciosa “Marea roja” situada detrás de la portería del daimieleño (en ambos tiempos) y que por cierto se llevó la reprimenda del colegiado por no estar situados detrás de la valla. El Delegado del Almagro fue advertido de ello varias veces por el árbitro.
El caso es que José Carlos intercepta una dejada de Bernal a Astillero y el delantero local lanza un zapatazo a la escuadra que Astillero envía a córner. A la salida de este, siempre muy peligrosos, es Ramírez el que conecta con la cabeza, y de nuevo es Astillero, de forma inverosímil, el que envía a córner cuando ya se cantaba gol. Desde luego el descanso fue un alivio para los visitantes.
Potencia almagreña
Tras la reanudación, el Almagro siguió en sus trece pero el Daimiel parecía cómodo en esa labor de contención, aunque no fue un partido apto para corazones débiles por los sobresaltos que se producían en las inmediaciones del área a la hora de no despejar correctamente determinados balones. Así fue como llegó el gol, y así fue como en el minuto 51, en otro córner, el despeje se queda corto y Ramírez, a unos cuatro metros de la línea de gol, pega un zapatazo que sale alto de forma y manera incomprensible.
Del posible 0-2…
Sin embargo, el contragolpe mortal tan típico del método Torreca pudo llegar en el minuto 69. De nuevo es Naranjo el que hace una tremenda jugada ahora por la banda derecha, se va de todos y se planta ante Alberto, y cuando se esperaba el tiro de gracia para el 0-2, le manda un “melón” a Alberto Pérez, que es verdad que se encontraba sólo, pero era un envío en muy malas condiciones al que no pudo llegar el jugador daimieleño.
… al 1-1
Dos minutos después llegaba el córner, con Dachu en el césped artificial, y Torreca pidiendo el cambio, pero con el colegiado autorizando el saque desde la esquina. Un nuevo despeje en corto y, esta vez sí, Tomás fusila desde el área pequeña consiguiendo el empate a uno. Poco después debutaba en el Daimiel el medio centro Alfredo, procedente del Manzanares.
Quedaban 19 minutos, la niebla bajaba cada vez más y las sensaciones eran las de que el Almagro podría remontar el encuentro. Pero sucedió otra de las claves. La expulsión de Ramírez. El central vio dos amarillas en apenas cinco minutos. La primera, quizá debió ser roja directa, porque frenó en seco a Vicente, a un palmo de la línea del área, cuando el daimieleño le hizo “un gorro” y se iba hacia Alberto. La falta, peligrosísima, se saldó sin consecuencias. Y apenas cinco minutos después, en el 80, el central local no tuvo más remedio que frenar, aunque de forma muy dura, el contragolpe de Javi Murillo al que le había caído un despeje largo con el Almagro volcado.
Los locales, aunque siguieron empujando, acusaron la inferioridad y el Daimiel respiró un poco al conseguir más huecos aunque no los supieron aprovechar en algunas de las contras de que dispusieron. No obstante el Almagro aún pudo conseguir el gol de la victoria, una vez más, a balón parado. Mario botó una falta y Álex, en el segundo palo, remataba con la cabeza un balón que fue “despejado” con la vista por Astillero y que se fue fuera por auténticos milímetros.
Al final se llegaba con ese empate a uno en el marcador, y con bastante satisfacción en la expedición blanca que reconoció los méritos del Almagro y las dificultades que entrañaba puntuar ante un equipo muy complicado. Lo cierto es que el Daimiel ha cumplido toda una vuelta sin haber perdido ni un solo partido fuera de casa.
FICHA TÉCNICA
1 ALMAGRO: Alberto, Ángel, Vargas, Ramírez, Álvaro, Mario, Pedro (David, min. 73), Sergio (Negro, min. 61), José Carlos (Jaro, min. 61), Álex y Tomás (Jorge, min. 81).
1 DAIMIEL: Astillero, Alberto Pérez (Santi Vera, min. 92), Vicente, Bernal, Dachu (Dani Crognale, min. 72), Agus (Javi Murillo, min. 87), Jaime Núñez, José Carlos, Naranjo (Alfredo, min. 76), Rubio y Pedrero (Saavedra, min. 67).
ÁRBITRO: Sánchez Salcedo, asistido en las bandas por López Bermejo y Cano Camacho. Bien. Enseñó tarjetas amarillas por parte del Almagro a Álvaro y expulsó, por doble amarilla, a Ramírez en el minuto 80. Por parte del Daimiel vieron amarillas Jaime Núñez y Bernal.
GOLES:
0-1, minuto 35. Agus.
1-1, minuto 71. Tomás.
INCIDENCIAS: Campo de Fútbol “Manuel Trujillo”. Extraordinario ambiente, con unas 500 personas en las gradas. Césped artificial en muy buen estado. Tarde fría y amenaza de niebla conforme avanzaban los minutos.
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