El Daimiel CF jugó los mejores 30 minutos de la temporada, en la primera parte jugada ante el Atlético Teresiano, y se fue perdiendo 1-0 al descanso. Luego, pudo perder tras una clarísima ocasión para el teresianista
Fran que enviaba al poste. Y cuando el empate parecía que iba a ser el signo definitivo, los daimieleños se encontraron con un penalti en el minuto 95 que
Raúl Martín, debutante esta temporada en el Daimiel CF, no desaprovechó para ganar.
Como he dicho, la primera parte del Daimiel CF en el Félix Barrero fue excepcional. Probablemente los mejores minutos de fútbol que ha desplegado el equipo de
Santi esta temporada. Tras encajar el gol, el Daimiel se fue a por todas, y por momentos bailó a su rival de tal manera que para el Teresiano llegar con ventaja al descanso fue toda una proeza. Pero así es el fútbol. El Daimiel no encontró puerta en la primera parte y a punto estuvo de costarle algún punto.
De entrada, el Teresiano salió con mucha fuerza y ganas de ir a por el partido. Sin descuidar nunca la defensa, santo y seña de este equipo, los de
Pepe Berja trenzaron un fútbol muy directo tratando siempre de buscar la espalda de los defensas visitantes con balones aéreos en diagonal. El Teresiano jugo con tres centrales
Aitor,
José Julián y
Amores, más dos laterales de largo recorrido,
Carlos Javier y
José Luis. Un triangulo en el centro del campo, con
Álvaro en facetas mas defensivas, mientras
Fernando y
Javi Torres se encargaban de mover al equipo. Arriba, la velocidad del exdaimieleño
Gonzalo y la altura de
Vicente.
Al Daimiel le costaba entrar en el partido mientras que el Teresiano achuchaba. Muy pronto llegaba el primer córner local botado por
Carlos Javier. Sacó todos los córneres este futbolista, así como los saques de banda, por su enorme potencia que le valía para colocar el balón, con la mano, dentro del área visitante. Pero el peligro de
Carlos Javier llegaba en los córneres botados a la derecha de
Astillero. Con enorme habilidad, siempre colocaba roscas endiabladas que buscaban contínuamente el gol olímpico. El primer córner, fue un aviso.
Susto de Jaime Núñez
Nada más comenzar el partido, el susto lo dio
Jaime Núñez que se dio un cabezazo espectacular con un contrario que le dejó semiinconsciente durante unos instantes en el artificial malagonero. Tras unos minutos de incertidumbre, con alguna sangre que brotó de su boca, fruto del golpe, el defensa pudo continuar. Volvía al terreno de juego justo cuando
Carlos Javier se disponía a botar el segundo saque de esquina del partido, en el minuto 8. De nuevo rosca endiablada,
Astillero que no calcula bien la altura, quizá molestado por el sol que tenía de cara, y detrás de él,
José Julián sólo tuvo que empujar el balón al fondo de la red, completamente libre de marca. Aunque el gol es de
José Julián, es posible que el saque de esquina de
Carlos Javier hubiera visto puerta sin ese empujón.

Y lo dicho. Con el 1-0, el Daimiel se puso a jugar, y de qué manera, en la fría mañana dominical malagonera. El Teresiano desapareció por completo del terreno de juego, y las combinaciones moradas trajeron consigo un ramillete de ocasiones que no subieron al marcador por la labor de los defensas, del portero
Agustín y porque los visitantes no estuvieron afortunados en los últimos metros. Es complicado destacar la labor de alguno, porque la presión en el centro del campo fue fantástica, los desdobles en banda, las paredes, los cambios de orientación. Todo. Fútbol de mucha calidad el que ofreció el Daimiel en una primera parte a la que sólo le faltó el gol.
Por su parte el Teresiano no encontraba las vías de parar aquella sangría. Únicamente ralentizando el juego, perdiendo tiempo en todo tipo de saques de banda o de puerta, trataban de tomar aire y recomponer una situación en la que se veía venir el empate en el marcador de un momento a otro.
Sin un "nueve" definido
Pero si hay que destacar a alguien, ese es
Eduardo. Se encuentra en un momento de forma excepcional. Dejó en evidencia a su lateral en varias ocasiones, se fue por banda, puso centros, robó balones, tiró paredes, ralentizo el ritmo, lo revolucionó... Una gran primera parte que luego fue rubricada con el gol en la segunda parte tras culminar una preciosa jugada combinativa entre
Francis,
Sergio y él mismo. Gol que es el sexto en su cuenta particular y quinto en los últimos cinco partidos. Su premio, al margen del gol, fue jugar los 90 minutos por primera vez en toda la temporada.

El Daimiel jugó en Malagón sin un delantero centro específico, o, como se viene diciendo, con un falso nueve. Aunque
Sergio era el destinado a esa función, por allí fueron rotando
Francis y
Eduardo. Ninguno pudo batir a
Agustín pese a las buenas ocasiones que se disfrutaron. Las mejores, una de
Francis, que sacó con la uña
Agustín; otra de
Sergio, sólo ante el meta, que tira de puntera y el meta saca una mano; y el remate, en el 41, con un acoso y derribo total de los daimieleños, que tras varios intentos rechazados termina en disparo de
Moraga alto.
Antes de todo eso, se pidió un penalti en el área local, en el minuto 27, por mano de
José Julián cuando la pelota se dirigía a la portería, tras remate de
Moraga a la salida de un córner. Desde mi posición no aprecié la mano, pero todos los jugadores del Daimiel que se encontraban en el área saltaron como un resorte a reclamar al colegiado la pena máxima. Algo tuvo que haber, desde luego.
Requerimiento de la fuerza pública
El final del primer tiempo fue bastante lamentable. Con el tiempo agonizando, se pitó una mano de
Amores a un palmo fuera del área casi en la intersección con la línea de fondo. La mano fue claramente fuera del área, pero
Amores se quedó sin tarjeta que merecía por cortar ocasión manifiesta. El caso es que parte de los jugadores visitantes reclamaron penalti, incluido el banquillo, lo que originó que un par de espectadores locales recriminaran esa actitud y dieran un par de puñetazos al banquillo visitante. Lógicamente el delegado del Daimiel requirió al local que solucionara esas actitudes, mientras que ni el árbitro ni el asistente se diron por enterados (mientras que a un servidor no nos dejó estar en zona de banquillos para realizar las preceptivas fotos de los mismos).
El caso es que la entrada a vestuarios fue un tanto bronca, entre algunos espectadores, el banquillo visitante y algún jugador local, como
Recuero que vio la tarjeta amarilla sin haber participado en el juego efectivo. A lo largo del descanso llegó la Guardia Civil y ya no se produjeron incidentes... hasta el final del partido.
Segunda parte de intenso ritmo
El Daimiel salió igual en la segunda mitad. Fruto de ello fue el gol de
Eduardo al culminar, con un tiro raso ante la salida de
Agustín, una gran jugada entre
Francis y
Sergio. Lo difícil estaba hecho dado que el Teresiano sólo había recibido cuatro goles hasta ahora en su propio campo. El Atlético Teresiano se tendría que abrir más para tratar de ir a por el partido, pero lo cierto es que fue el Daimiel el que en todo momento dominó a su rival de forma territorial, tuvo el control del balón, aunque ahora sí la defensa teresiana se mostraba inexpugnable.
Los de
Pepe Berja se limitaron a defender y montar patadas largas a su corpulento delantero
Vicente que trataba de bajarlas o ganar la espalda a la defensa. Esto, unido a que el Daimiel se volcó, hacía muy peligrosos los contragolpes. Los locales tuvieron tres ocasiones claras en todo el partido. La primera fue gol, y las otras dos pegaron en la madera. La primera de ellas fue al poco de marcar el Daimiel, en el minuto 54, cuando
Javi Torres empalmaba desde fuera del área pegando el balón en el larguero.
Primeros minutos de Raúl Martín
Así fue todo el segundo tiempo, dominio infructuoso blanco, con intentos de contragolpes en juego muy directo del Teresiano.
Santi se decidió a poner en liza a
Raúl Martín, en ese sistema de falso nueve, el extremo se colocó en diferentes posiciones intercambiando con
Francis y
Eduardo. Una falta botada por
Raúl Martín pudo significar el 1-2, pero
Eduardo, en muy buena posición, remataba fuera de cabeza.
Los minutos pasaban y el gol no llegaba. Pero sí que pudo llegar clarísimamente el 2-1 para el Teresiano. En un gran contragolpe local, la pelota le llegaba a
Fran, en el centro del área pequeña, con
Astillero vendido en el poste, y el remate del teresiano, pegaba, de forma milagrosa, en el poste izquierdo de
Astillero. Ahí estuvo el partido para los locales, mientras que el Daimiel sintió un fuerte alivio porque la ocasión fue tremenda. La respuesta llegaba en el minuto 88.
Raul Martín, en el pico del área sacaba una falta que fue a pegar en el larguero de la portería local. Parecía que aquello tenía que terminar en empate, pero aún habría más.
Luego el Daimiel protestó por una mano clara no señalada apenas a un
palmo de la frontal del área del Teresiano, inmejorable para
Moraga. No
se pitó. Después
Gallego de la Sacristana
establecía en 5 minutos el descuento, lo que parecía bastante lógico
tras ocho cambios y la ralentización del partido que había llevado a
cabo el Teresiano.
Pepe Berja, entrenador del Atlético Teresiano, era expulsado de forma
injusta en el 91. Pese a que vivió con vehemencia todo el partido sin
parar de gritar, en esa ocasión sólo le dijo al colegiado que hablara
con el línea para que amonestara a un jugador del Daimiel por retirar de
un balonazo una pelota que había en el terreno de juego (era el segundo
balón).
Gallego de la Sacristana no se lo pensó y lo echó.
Penalti en el 95
Y justo cuando se cumplía el 95,
Moraga, que lo intentó toda la mañana, cogió un balón en la frontal y con decisión se internó en el área, cuando iba a llegar a línea de fondo y centrar fue trabado por
José Julián en lo que fue un claro penalti desde nuestra posición. Evidentemente las protestas locales no se pudieron evitar pero la decisión fue inamovible.
Raúl Martín, con muchísimo temple, engañaba a
Agustín y establecía el 1-2 definitivo porque no hubo tiempo ni para sacar de centro. Se pueden imaginar cómo celebraron los daimieleños el tanto de
Raúl Martín, el primero de esta temporada.

De nuevo la entrada a vestuarios no fue lo más ortodoxa posible. Dadas las circunstancias, se puede entender el enfado por perder de penalti en el 95 en tu campo, pero algún jugador local perdió los papeles y tuvo que ser frenado por técnicos y directivos para que ni entre teresianos ni daimieleños llegara la cosa a mayores.
En definitiva, tres puntos de auténtico oro que consolidan al Daimiel CF en la cuarta plaza de la clasificación y que otorgan un plus de confianza enorme porque la de Malagón supone la quinta victoria consecutiva, siendo cuatro de ellas fuera de Daimiel (Carrión, Madrigueras, CD Piedrabuena y Teresiano). Ahora, el próximo domingo, el Daimiel CF visitará al líder, Zona 5 de Albacete, en un partido en donde se calibrará de forma muy clara las opciones que puede tener el Daimiel CF en la presente Liga.
FICHA TÉCNICA
1 ATLÉTICO TERESIANO: Agustín, Aitor, Álvaro, José Luis (Guti, min. 85), José Julián, Carlos Javier, Fernando (Adrián, min. 71), Vicente, Javi Torres, Amores (Fran, min. 59) y Gonzalo (Jesús, min. 62).
2 DAIMIEL: Astillero, Fernando, Moraga, Jaime Núñez (Martínez, min. 85), Rubio, Jesús (Cala, min. 77), Eduardo, Francis (Andrés, min. 85), Ismael, Bernal y Sergio (Raúl Martín, min. 66).
ÁRBITRO: Gallego de la Sacristana, asistido en las bandas por Serra Galiano y Fernández Tejero. Mal, y no por el penalti, sino por criterio en determinadas acciones merecedoras de tarjetas. Amonestó por el Atlético Teresiano a Fernando, Recuero (en el banquillo), Vicente, Carlos Javier y José Julián. Expulsó al entrenador, Pepe Berja, con roja directa, en el 91. Por el Daimiel vieron amarilla Jaime Núñez, Bernal y Rubio.
GOLES:
1-0, minuto 8. José Julián.
1-1, minuto 52. Eduardo.
1-2, minuto 95. Raúl Martín, de penalti.
INCIDENCIAS: Partido jugado en una fría matinal en el Félix Barrero de Malagón, porque la directiva del Daimiel CF solicitó el cambio de orden. Poco público, unos 150 espectadores. Césped artificial en regular estado.